El chip de testosterona, o chip de la juventud, se basa en la implantación de unos diminutos gránulos bajo la piel que liberan hormonas y que mejoran la libido, la vitalidad (y varias afecciones más) y, en cierto modo, rejuvenecen.
Esta terapia busca equilibrar y reponer las hormonas (testosterona y estrógenos) que el paciente ya no produce, con el fin de mejorar los síntomas que esta carencia suele manifestar: disminución o falta de libido, de vitalidad, de energía, de memoria y concentración, del músculo esquelético y un aumento de masa muscular.